Málaga es conocida por sus inviernos suaves, casi primaverales. Sin embargo, este año el termómetro nos ha dado una sorpresa con temperaturas inusualmente bajas. Y aunque para nosotros solo signifique sacar el abrigo del fondo del armario, para las especies invasoras que mantienen en vilo a nuestra provincia, este frío es un factor determinante que va a cambiar las reglas del juego esta primavera.
Amenaza real: La Vespa orientalis es una depredadora implacable de la abeja de la miel. Su presencia en Málaga no solo afecta a la biodiversidad, sino que pone en jaque la producción agrícola y apícola de nuestra provincia[/caption]
Hablamos de las dos grandes amenazas que nos preocupan: la Vespa orientalis (avispa oriental) y la Vespa velutina (avispa asiática). Este invierno va a afectarles de forma muy distinta, y los resultados podrían ser contradictorios.
La Vespa orientalis: Un «respiro» ante su avance
La avispa oriental es, a día de hoy, la más abundante en Málaga. Es fácil de reconocer por sus dos característicos anillos amarillos al final del abdomen. Es una especie que adora el calor y que se ha adaptado a nuestra costa precisamente por nuestra meteorología habitual.
Sin embargo, el frío intenso no le sienta nada bien. A diferencia de otros insectos, la orientalis no es tan eficiente protegiéndose durante su fase de diapausa (el estado de hibernación de las reinas). Al no esconderse tan profundamente o no estar adaptada a heladas continuas, este invierno ha podido reducir drásticamente el número de reinas que sobrevivirán hasta la primavera. Podríamos decir que el frío ha hecho parte del trabajo de control, frenando un poco su explosivo crecimiento en la Costa del Sol.
La Vespa velutina: El frío es su aliado
Aquí es donde la situación se complica. Mientras la oriental sufre, la Vespa velutina se siente como en casa. Esta especie está mucho mejor adaptada a climas fríos y húmedos (no olvidemos que entró por el norte de España).
Para la velutina, este invierno malagueño no ha supuesto un freno, sino más bien una ventaja competitiva. Al verse reducida la población de avispa oriental por las bajas temperaturas, la velutina encuentra menos competencia por los recursos y el territorio. Esto podría acelerar su expansión en zonas donde antes la oriental dominaba, dándole una oportunidad de oro para asentarse con más fuerza en nuestra provincia.
Un futuro incierto para nuestros campos

La gran incógnita que manejamos los expertos es cómo interactuarán estas dos especies en el futuro próximo. ¿Competirán ferozmente por los mismos recursos o aprenderán a coexistir repartiéndose el territorio? Lo que está claro es que el panorama para nuestros apicultores y agricultores no es nada halagüeño, ya que ambas especies suponen un riesgo real para la biodiversidad y los cultivos.
Innovación y Seguridad: Confía solo en profesionales
En el sector estamos trabajando e investigando soluciones innovadoras para frenar estas plagas de forma más eficiente. Sin embargo, es vital recordar que hasta que estas nuevas soluciones no cuenten con la autorización oficial de las autoridades sanitarias, no pueden aplicarse.
Ante este escenario de incertidumbre y crecimiento de la plaga, hemos detectado un aumento peligroso de «intrusos profesionales». Personas que, sin formación ni escrúpulos, ofrecen soluciones milagrosas con productos no homologados o técnicas temerarias que ponen en riesgo tanto la salud de las personas como el equilibrio de nuestros ecosistemas.
En situaciones así, no te la juegues. Para cualquier actuación, confía solo en empresas y profesionales inscritos en el ROESBA (Registro Oficial de Establecimientos y Servicios Biocidas de Andalucía). Es la única forma de garantizar una eliminación de avispas segura, legal y eficaz.
¿Has visto algún nido o ejemplar sospechoso en tu zona? En RapiPlaga estamos a tu disposición.



